Live Aid: a 35 años del concierto benéfico que cambió a la música

Live Aid sería la plataforma que proyectaría a U2 y reavivaría la carrera de Queen...
Hoy se cumplen 35 años del Live Aid , el gran concierto de rock con fines benéficos que tuvo dos sedes: el mítico Wembley Stadium de Londres, Inglaterra y el JFK Stadium de Philadelphia, en EE.UU., cuyos respectivos eventos se llevaron de manera simultánea, llegando a 1,500 millones de espectadores en 72 países.
El elenco reunido para dicho evento incluía nombres como Madonna, David Bowie, Queen, The Beach Boys, U2, Duran Duran, The Cars, Bryan Ferry, Paul McCartney, Neil Young, Phil Collins y muchos más.
Philadelphia: apelando a los clásicos de Black Sabbath, The Beach Boys y el fallido regreso de Led Zeppelin
El concierto realizado en la ciudad norteamericana vio desfilar a Paul Simon, Bryan Adams, Duran Duran, Mick Jagger y Eric Clapton; sin embargo, los momentos más destacados fueron los siguientes:
The Beach Boys aparecieron en escena para interpretar clásicos como «Wouldn’t it Be Nice?», «Surfin U.S.A.» y «Good Vibrations». Si bien, fue un momento especial por tener a Brian Wilson en una de sus esporádicas apariciones con la banda, la tensión era muy notoria entre éste y Mike Love. Debido a su condición mental,  Brian Wilson fue prácticamente relegado a solo ser tecladista y corista, mientras Mike Love, con el narcisismo que le sigue caracterizando a la fecha, insistía en proyectarse como el frontman de la banda, pese a que Carl Wilson era el verdadero conductor del grupo sobre el escenario.

 

Una anhelada reunión de los miembros sobrevivientes de Led Zeppelin se hizo realidad teniendo como refuerzo «de lujo» a Phill Collins en la batería; sin embargo, la actuación fue desastrosa, y las culpas recayeron en el otrora miembro de Genesis. Pero no fue el único responsable de esta catástrofe.

Para empezar, el rango vocal de Robert Plant ya no era el mismo que el de los años 70′, lo cual no fue excusa para la deficiente actuación del cantante, quien tuvo varias pifias (entiéndase «gallos») durante «Rock & Roll» y «Whole Lotta Love». El desempeño de Jimmy Page fue el más lamentable de todos; al parecer, Page estaba tan drogado, que jamás notó que su guitarra estaba desafinada, ni se dio cuenta de que ésta tenía un exceso de flanger que la hacía sonar totalmente saturada. La escena donde el guitarrista parece «pelear» con un atril de micrófono (y es vencido por éste, además) es de total pena ajena.

En cuanto a la labor de John Paul Jones, ésta fue, más bien, discreta, y es que el bajista nada podía hacer para evitar que este barco se hundiera. Los bateristas, Tony Thompson (Chic) y el ya mencionado Phil Collins, tampoco pudieron con la misión de suplir al fallecido John Bonham, pues ni siquiera lograron coordinarse entre ellos.

Extrañamente, la audiencia estaba extasiada por el solo hecho  de ver a Led Zeppelin sobre el escenario cinco años después de anunciar su separación, pero sin duda, éste fue un momento sumamente vergonzoso que los tres integrantes sobrevivientes de de la banda quisieran que jamás hubiese ocurrido.

 

Black Sabbath volvía a aparecer en escena con Ozzy Osbourne y el baterista, Bill Ward. Ozzy había sido despedido de la banda en 1979, y Ronnie James Dio entraría en su lugar; mientras que Bill Ward tuvo que dejar un año después por problemas de salud. La reunión de Sabbath, aunque fue muy breve (su set sólo duró 15 minutos), resultó mucho más memorable que el de Led Zeppelin.

 

Londres: We Are The Champions
Definitivamente, las actividades efectuadas en el Wembley Stadium de Londres dieron más momentos dignos de recordar que en Norteamérica, y aún con la presencia de Paul MacCartney, David Bowie, Sting, The Who y Madonna, los actos más aclamados del día fueron los siguientes:
La aún prometedora banda irlandesa, U2, tuvieron una aclamada actuación, la cuál llegó a su momento de mayor emotividad cuando «Bono» (mucho antes de volverse insoportable) bajó del escenario para acercarse a la audiencia, mientras la banda interpretaba «Bad», de su álbum ‘The Unforgettable Fire‘ (1984).

 

Bryan Ferry fue otro de los actos destacados de la jornada. El ex Roxy Music tuvo como invitado sorpresa a David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd, banda que en aquel momento vivía en una disputa legal interna entre Roger Waters y los otros tres miembros restantes. Ferry interpretó cuatro temas, incluyendo «Slave to Love» y su versión a «Jealous Gay» de John Lennon.

Dire Sraits fue otro acto que sorprendió con su set de tan solo 2 canciones. La pieza que abrió la actuación de Mark Knopffler y compañía fue «Sultans of Swing», pero el momentum de esta presentación llegó cuando Sting se unió a la banda para interpretar las líneas del intro en «Money for Nothing», el mega hit de Dire Straits incluido en su muy exitoso álbum, ‘Brothers in Arms‘ (1983).  La conexión entre Sting y Mark Knopffler fue tal, que se armó la fiesta en el escenario.

 

Y como ya todos saben, Queen se llevó la noche al interpretar un set que revitalizaría su carrera, el cual comenzó con un pasaje de «Bohemian Rhapsody», seguido de «Radio Ga Ga», «Hammer to Fall», «Crazy Little Thing Called Love» y el combo «We Will Rock You» + «We Are The Champions». El show de Queen, reproducido con mucha precisión en la exitosa  biopic de Freddy Mercury, Bohemian Rhapsody,  ha sido catalogado como «el mejor show en la historia del rock» (algo que bien se puede debatir).

 

Sí, sí, Phil… ya te vimos.
Y si de querer llamar la atención se trataba, el buen Phil Collins no reparó en lograr su cometido, e hizo la «hazaña»de estar en ambos escenarios. Viajando de Londres a Philadelphia el mismo día (con escala incluida en Nueva York). El ex Genesis estuvo activo en las participaciones de Sting, Led Zeppelin y Eric Clapton, además de tener su show en solitario en cada sede. El hombre estaba necesitado de atención, por lo visto.
Así pues, Phil Collins agarró parejo, y no sólo «castigó» a su gente en el Reino Unido con sus melosos temas pop tan cheesy como «Against All Odds» e «In The Air Tonight», sino que también les dio la misma dosis a los gringos. Así como ven, antes del insufrible Dave Grohl y su insoportable afán de estar en todos lados, Phil Collins era el attention whore por excelencia de los 80′.

 

Veinte años después de la exitosa realización de Live Aid, Bob Geldof (su principal impulsor) repetiría esta iniciativa con la que tendría uno de los logros más importantes de su carrera: reunir a Pink Floyd. Pero de ese tema ya hablamos hace unos días.
The Flu

Educado y lindo.
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