Así lo vivimos: Festival Adverso

Metronomy, Battles, Motorama y Helado Negro encabezaron la primera edición del festival tapatío....

El pasado sábado, la bellísima Guadalajara (o mejor dicho, Zapopan) fue testigo de la primera edición del Festival Adverso, un evento organizado por ACK Promote, el cual desde su anuncio pintaba para ser una alternativa real a la cada vez mayor oferta de conciertos y festivales que han surgido a lo largo de la República Mexicana en los últimos años.

El lineup inaugural del festival prometía las actuaciones estelares de Metronomy, que se han convertido en un grupo consentido por el público mexicano (en el Corona Capital de 2017 juntaron a más de 60 mil personas en el escenario Doritos), además de Battles, el grupo norteamericano de math rock que ahora se ha convertido en dúo. A ellos se sumaron otros actos de interés como lo son Motorama y el proyecto del músico ecuatoriano-americano Roberto Carlos Lange, mejor conocido como Helado Negro.

Y así quedaba conformado el sector de los headliners, cuyas propuestas eran muy distintas entre sí, pero de igual manera resultaban un gran aliciente que a posteriori se convertiría en un gran acierto del festival, que congregó estilos que iban desde el synth pop y el ambient, hasta el post punk, el rock progresivo y el math rock.

Personalmente, admito que la razón principal para hacer el viaje a Guadalajara y asistir al festival, se debe al hecho de que los cuatro actos principales eran una especie de “asignatura pendiente” para mí, ya que no había tenido la oportunidad de ver sus actuaciones previas en nuestro país, a pesar de que Motorama es otra de esas bandas que aplican la “Interpol” y vienen cada año. Por lo que resultaba una gran oportunidad de ver en acción a estas cuatro agrupaciones que, de alguna manera, se mantienen vigentes.

Contra la adversidad.

Llegó el esperado día (una fecha inusual, de hecho, 29 de febrero), y las actividades dieron comienzo en la Terraza Vallarta (el venue elegido para dicho evento) alrededor de las tres de la tarde. La entrada aún no lucía  muy concurrida, pero conforme se fue desarrollando el festival, la asistencia y la intensidad fueron en aumento al igual que el ánimo de la audiencia, mientras desfilaban por los tres escenarios del festival algunos proyectos locales como Descartes a Kant, The Polar Dream, Lady K, además de la actuación de las norteamericanas Blackwater Holylight.

El paisaje sonoro de Helado Negro

Uno de los primeros actos fuertes llegó al caer la noche, en este caso se trataba de Helado Negro, el proyecto de Roberto Carlos Lange que el año pasado nos entregó uno de los grandes álbumes de 2019 (y de la década), el bellísimo ‘This is How You Smile’, con el que ha empezado a ganar mayor notoriedad a pesar de que lleva en su haber ya seis materiales de estudio.

El set de Roberto estuvo conformado, en su mayoría, por algunos de los temas que conforman ‘This is How You Smile’, dando inicio con la maravillosa “Please, Won’t Please Me”, a la que siguieron otros cortes como “Fantasma Vaga” y “País Nublado” hasta llegar al tema insignia del álbum, la entrañable “Running”, con la que Roberto logró que gran parte de la audiencia se uniera al canto del coro “you got me running, running, running, running… just like you”.

Helado Negro se presentó con una alineación de tres miembros, la cual brindó un set bastante disfrutable (para quienes realmente teníamos la intención de verlo); sin embargo, parecía que no todos pudieron comprender o asimilar la propuesta del músico formado en Brooklyn, pues mientras el trío se encontraba en acción, un sector de la audiencia no dejaba de hablar (y, obviamente, tampoco dejaba escuchar), como si la música del grupo en cuestión pasara a un segundo plano. Muy mal ahí el público.

Una gran revelación llamada Light Asylum.

Después de la tenue presentación de Helado Negro, en el escenario Torres hubo una especie de retraso de 10 minutos, tiempo en el cual una buena cantidad de personas se congregaron para presenciar la primera vez del dúo de Brooklyn, Light Asylum, quienes saltaron al escenario con mucha energía, y hay que decirlo… no sólo sonaban bien, sino que varios de los cortes que interpretaron resultaron un verdadero trancazo que terminó por llamar la atención de los asistentes y hasta los puso a bailar con temas verdaderamente contagiosos como “Dark Allies”, “Shallow Tears” o “Skull Fuct” y su beat inicial a la “Blue Monday”.

En realidad, Light Asylum no venía con música reciente, pues su único material de estudio, ‘Light Asylum’, data de 2012, pero en nuestro país evidentemente no habían estado en el radar hasta ahora, que el grupo fue invitado por ACK Promote para participar en la primera edición del Festival Adverso, y sólo nos queda decir que ha sido otro tremendo acierto del Festival, pues nos ha acercado a un proyecto que por ocho años seguro pasó desapercibido aquí, y ahora que están por presentar música nueva, podemos estar pendientes de esta propuesta que, al parecer, gustó bastante.

Motorama, ya son «mexicanos»

Con la agradable (y quizás inesperada) sorpresa que resultó ser la actuación de Light Asylum, la vara quedó alta para los rusos de Motorama, otro de los actos principales de la noche, y quienes acababan de presentarse en la perla tapatía apenas el año pasado (además de otras ciudades de la República), pero que, por lo visto, tienen una buena base de fans en la capital jalisciense.

Personalmente, por fin vería saciada mi curiosidad de ver qué hay detrás de tanto entusiasmo por el combo ruso, cuyo frontman, Vladislav Parshin, había aparecido en escena un par de horas antes con su proyecto de música electrónica, Лето в городе (Leto V Gorode), que por primera vez tenía un show en México.

El set de Motorama estuvo plagado de varios temas favoritos de los fans como “Heavy Wave”, “Wind In Her Hair”, “Alps” y “Ghost”, con la cual cerraron su participación, además de incursiones más recientes como “You & The Others”. Definitivamente, Motorama ya parece un grupo de casa, y no parece haber señales de que los fans se cansen de ellos.

El frenesí de Battles.

Justo antes de que culminara la actuación de Motorama, en el escenario Torres se empezaba a juntar parte de la audiencia que estaba expectante por ver el turno de Battles, quienes venían de ofrecer un show en el Foro Indie Rocks! de la Ciudad de México el día anterior, para promocionar su cuarto trabajo de estudio, ‘Juice B Crypts’ (2019).

El ahora dúo conformado por Ian Williams (guitarra y sintetizadores) y John Stanier (batería) arrancó su participación con “Fort Green Park” seguido de la poderosa “Titanium 2 Step”, primer sencillo de su más reciente material de estudio.

El nivel de ejecución y de precisión con la que ambos músicos se desempeñaban era impresionante, sobre todo al interpretar los nuevos temas, en donde el staff del festival se vio exigido ante la fuerza a veces desmedida con la que John Stanier le pegaba a los tambores, mientras Ian Williams mantenía un nivel de concentración tal para poder abarcar los beats creados con el sintetizador y los riffs de guitarra.

Sin embargo, la falta de un miembro más se notó en los temas de antaño como la pegadiza “Ice Cream” (que originalmente fuese interpretada por el chileno Matías Aguayo) y en ese clásico instantáneo que es “Atlas”, que, a pesar de ser ejecutada en una versión con menos instrumentos, fue el highlight del show y quizás del festival (junto con Light Asylum), pues terminó por desatar la euforia de los asistentes.

Se nota el largo camino recorrido por ambos y las reminiscencias de grupos como Tomahawk y Don Caballero, actos de los que Stainer y Williams formaron parte respectivamente. La conexión entre la banda y el público fue cuasi instantánea, y el mismo Ian William lo hizo saber al afirmar que el público de Guadalajara había sido incluso «mejor que el de la Ciudad de México».

La fiesta con Metronomy

Y el fin de la jornada llegaría con el acto estelar. Los británicos de Metronomy harían su aparición enfundados en jumpers blancos, igual que la noche anterior en el Pepsi Center de la CDMX, donde registraron un sold out. El set de la banda dio inicio con «Wedding» y «Lately», para seguir con «The Bay», el track 7 de su aclamado ‘The English Riviera‘ (2011), y que fuera el primer punto alto de la noche. De ahí en adelante, se escucharon temas de antaño mezclados con algunos incluidos en su más reciente producción, ‘Metronomy Forever‘ (2019).

Fue así como desfilaron otros cortes clásicos de la banda como «Reservoir», «Everything Goes My Way» y «The End Of You Too» (el único contacto con sus épocas iniciales, y que fuera otro de los puntos altos del show) a la par de «Salted Caramel Icecream» y «Walking In The Dark», para finalizar con la muy esperada «The Look», otro clásico de ‘The English Riviera‘.

Y así finalizó la primera edición del Festival Adverso que, según sus redes sociales, congregó a más de 4 mil personas (nosotros podríamos jurar a ojo de buen cubero que eran mucho más), resultando un éxito y, sobre todo, una una nueva -y auténtica- alternativa para Guadalajara en materia de conciertos masivos (que cada vez son más los eventos internacionales que se llevan a cabo en la perla tapatía).

Lo bueno:

-Evidentemente, la curaduría fue un punto alto del festival, al mostrar algo «diferente» a lo que otros eventos de la perla tapatía (e incluso del país) están ofreciendo.

-El hecho de no tener zonas VIP y asuntos de upgrade se agradece en un evento que apostó principalmente por el plano musical sobre el posicionamiento de la marca.

-En cuestiones de sonido, los escenarios presentaron muy pocos problemas de ecualización, lo cual fue determinante para que shows como los de Battles y Light Asylum hayan sido lo mejor de la noche.

-La iniciativa de los vasos reutilizables fue una gran idea, pues la explanada del Terraza Vallarta terminó limpia casi en su totalidad al finalizar el festival (era raro no ver un cochinero ahí como en eventos de mayor prosapia como el Corona Capital o Vive Latino).

-El acomodo de los escenarios Adverso y Torres fue de mucha ayuda, no sólo para evitar trasladarse, sino para cubrir a los asistentes del sol. Y la pantalla en medio daba una perspectiva más a fondo de lo ocurrido en los escenarios.

-No hay duda de que «Atlas» de Battles fue «el» momento del festival, con todo y el mini slam que se formó. Lo cual ellos agradecieron enormemente.

Lo malo:

-Las quejas por la venta de cerveza fueron demasiadas. No sólo por el tiempo de espera en las filas (que era largo), sino porque los vendedores ubicados en el área de los escenarios abusaban del consumidor, cobrando una «cuota por servicio» (WTF?).

-La fila para devolver los 30 pesos por concepto del vaso reutilizable era, además de larga, muy lenta.

-El sonido de la entrada, por momentos, era más fuerte que el del escenario Adverso. Por ejemplo, se escuchaba más «Bad Guy» de Billie Eilish (puesta desde un reproductor), que «Fantasma Vaga» de Helado Negro (que estaba siendo interpretada en vivo).

-La idea de apegarse al sistema de cobro en efectivo trajo algunas incomodidades a los asistentes. Por lo que quizás el sistema cashless les hubiera funcionado mejor.

Con todo lo anterior, y en el balance, podemos afirmar que la primera edición del Festival Adverso entregó buenas cuentas, y podría convertirse en el festival insignia de Guadalajara. Ya nos prometieron una edición 2021, y de seguir con este formato… ¡Ahí nos veremos!

The Flu

Educado y lindo.
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